Francisco Ibañez


Al profesor Bacterio le han robado el más peligroso de sus inventos, un artefacto que termina en manos de un dictador bajito, chalado y dispuesto a usarlo de forma criminal. Yo lo tengo claro: si quiero recuperarlo, no debo contar con mis agentes Mortadelo y Filemón. Pero cuando estos mentecatos se enteran de que en la T.I.A. hemos contratado a un detective chulesco y fantasmón para resolver el caso, van y deciden acutar por su cuenta y riesgo, aunque las cuentas las pague yo y el riesgo lo corra la humanidad. ¿Salvarán al mundo o acabarán con él?.

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La primera historieta de Mortadelo y Filemón apareció el 20 de enero de 1958 en el número 1394 de Pulgarcito con el título genérico de Mortadelo y Filemón, agencia de información. Por aquel entonces era usual que las series de historietas humorísticas tuviesen un pareado como título, generalmente con el nombre de sus protagonistas en el primer verso. En ese mismo número 1394 de Pulgarcito se incluyen Margarito Celemín, un vendedor muy pillín de Sanchís, Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte de Roberto Segura, Pascual, criado leal de Nadal y Doña Lío Portapartes, señora con malas artes de Raf.

Las historietas de la editorial Bruguera mostraban un mundo cercano al lector, en el que la pobreza, el hambre, la picaresca y las diferencias de clases eran comunes (los títulos de historieta antes mencionados son buena prueba de ello). Los propios nombres de Mortadelo y Filemón nos hablan de la época en la que surgieron. Con el recuerdo aun cercano de la época de hambruna provocada por los racionamientos de comida que siguieron a la Guerra Civil Española, Ibáñez bautizó a sus personajes con nombres cuyo sonido evoca alimentos; Mortadelo y Filemón serían pues un eco de Mortadela y Filetón[1] [2] .

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Lograron cautivar a los más jóvenes, continúan originando gran expectación, siguen formando una pareja de detectives emblemática y divertida, son dos ejemplares de los cómics nacionales internacionalmente conocidos. Solucionar problemas y situaciones extremadamente complicadas forma parte de su función; hacer reír a consecuencia de infinitas dosis de un humor peculiar. Trabajan como técnicos de investigación aeroterráquea, ambos son compañeros inseparables desde que su insigne creador, Francisco Ibáñez, decidió llevar al papel su genial idea, así son ellos: Mortadelo y Filemón, protagonistas incondicionales de los tebeos, lograron alcanzar el éxito con merecida prontitud y hoy en día siguen siendo motivo de lectura de millones de niños y unos cuantos adultos que, cautivados por la ficción, el colorido y la imaginación, no cesan en la lectura de sus dos grandes héroes ideados gracias a la originalidad de su inventor.